HABITO ESENCIAL!!!

BEBER AGUA: Los hábitos son esas acciones que, a base de repetirlas, se convierten en nuestra forma de hacer las cosas. Establecer rutinas saludables en la infancia es una inversión en salud para toda la vida. Comer bien, hacer deporte, beber agua o ver menos televisión son algunas costumbres que los niños deben aprender desde pequeños para llevar una vida sana. No hay que esperar a que nuestro hijo tenga problemas de salud o sobrepeso para establecer unos buenos hábitos de vida.

¡Qué placer tenemos!
Este frescor que ahoga nuestros llantos
Le gusta al niño como juego
Y es el principal de nuestros alimentos.

SEÑALES DE DESEQUILIBRIO POR FALTA DE AGUA
Dolor de cabeza, aturdimiento, fatiga, piel seca y arrugas, estreñimiento, hipertensión, depresión, falta de concentración, calambres, taquicardias, mal aliento, lengua sucia, alergias, asma, artritis, envejecimiento prematuro, retención de agua, bajones de azúcar, exceso de peso, colesterol alto, indigestión, úlceras, picores, dolores crónicos y tensión premenstrual, entre otras.

A estas alturas de la vida moderna ya hemos escuchado en repetidas ocasiones y diferentes medios la importancia de beber agua. Es un elemento de enorme jerarquía para el bienestar físico y emocional, por lo tanto también el espiritual.

Ya sabemos que los seres humanos somos entre un 60 y 70% agua. Y sus funciones como solvente, lubricante, regulador de la temperatura, procesos digestivos, entre otros, son imprescindibles para nuestro organismo.
Es hora de entrar en acción y perfeccionar de una buena vez en nuestra vida cotidiana el esencial hábito de beber agua. Se dice que para que un hábito se instale en nuestro diario actuar debe realizarse durante 21 días.


¿Qué toman los niños cuando tienen sed?
 
La respuesta en la gran mayoría de los casos preocupa: no toman agua pura.

En el mercado existe una inmensa variedad de bebidas elaboradas industrialmente a partir de frutas, hortalizas, hierbas, semillas y otros componentes vegetales: 
·         gasificadas;
·         jugos, pulpas y jugos concentrados; 
·         jarabes, polvos y granulados efervescentes para preparar con agua;
·         Infusiones, extractos, percolaciones y maceraciones.

Muchos padres le ofrecen a sus hijos este tipo de bebidas creyendo que son útiles y beneficiosas para la salud porque contienen algunas vitaminas, minerales, azúcares o simplemente porque los reconforta observar el entusiasmo que manifiestan al tomarlas. 

¿Cuáles son los inconvenientes de ofrecer siempre estas bebidas ante la sed?  

El consumo en exceso de bebidas de elaboración industrial, es decir, más de 350 ml por día (tres vasos), a veces se convierte en una fuente de trastornos para la salud de los niños ya que, en relación con los distintos ingredientes que contienen, pueden ocasionar:
·         Mayor riesgo de sufrir caries y erosión dental.
·         Trastornos nutricionales como la obesidad o el bajo peso.
·         Alteración en el crecimiento de la talla (menor estatura a la determinada por su potencial genético).
·         Diarrea.
·         Dolores abdominales.
·         Gastritis.
·         Trastornos en la absorción de calcio.
·         Disminución del calcio en la sangre, llegando en algunos casos extremos en lactantes a convulsiones.
·         Irritabilidad y trastornos de la conducta e insomnio.
·         Urticarias y otras alergias. 
·         Pérdidas de materia fecal o ensuciamiento.

Para reflexionar y empezar a cambiar dulce por sano:  
·         Si un niño sano rechaza tomar agua pura, simplemente es porque no tiene sed.
·         Cuando un niño tiene sed (y no solo ganas de tomar "algo") acepta el agua pura. Aunque los niños habituados a las bebidas azucaradas en un comienzo no sea de buen agrado, si se puede instalar el hábito de beber agua fresca.
·         Los niños dicen que tomar agua no les gusta cuando tienen la opción de tomar otras bebidas dulces de elaboración industrial.
·         Los niños conocen estas bebidas y las piden desde muy pequeños porque los adultos se las ofrecen o los inducen a tomarlas. También por imitación de su entorno familiar o por presión publicitaria y social.
·         Estas bebidas suelen ser ricas en energía pero pobres en otros nutrientes esenciales.
·         Los azúcares que contienen se consideran calorías vacías y desplazan la ingesta de alimentos con nutrientes de mejor calidad e imprescindibles para su crecimiento y desarrollo madurativo.
·         Las bebidas dietéticas suelen tener azúcares en cantidades reducidas y mantienen el hábito de consumo de bebidas industriales.
Los niños, sobre todo los más pequeños, tienen una predilección especial por las bebidas dulces pero ignoran los riesgos de su consumo excesivo. Los padres, los adultos e instituciones responsables que los cuidan deben estar informados sobre estos potenciales trastornos y regular su ingesta a no más de 120 ml por día (un vaso), siendo desaconsejable ofrecerlas a lactantes y menores de 1 año.
 El 70% de nuestro cuerpo es agua, imprescindible para eliminar toxinas e hidratar todos los órganos. Apostar por el agua como bebida familiar es una opción de salud. Los zumos de frutas naturales son una buena alternativa, pero no conviene abusar de ellos, ya que contienen demasiados azúcares. Podemos ofrecérselos a los niños rebajados con un poco con agua.

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